-Cornudet es el personaje izquierdista de la historia. De él se dice, en la página 34, que cuando bebía, su gran barba, que había tomado el tono de su amada bebida, parecía crisparse de ternura; sus ojos se entrecerraban para no perder de vista su chop, y parecía llenar la única función para la cual había nacido. Había, al parecer, una afinidad en su espíritu entre las dos grandes pasiones que ocupaban toda su vida: la cerveza y la Revolución. Seguramente no podía probar la una sin pensar en la otra.
Por lo visto es un viejo tópico este de la izquierda y la cerveza. No sé en qué consistirá ir a la universidad hoy en día, pero en mis tiempos se trataba sobre todo de tomar cerveza y ser de izquierda.
| En primer plano, el actor Daniel Russo como Cornudet en la adaptación para TV dirigida por Philippe Bérenger (2011). |
-En simple, el nudo moral de Bola de Sebo puede resumirse así: el oficial prusiano mantendrá como rehenes a todos los respetables burgueses mientras la protagonista no le dé la pasada (y Bola de Sebo no piensa dársela). Las mujeres respetables, que antes la despreciaban por puta, ahora intentan convencerla de que de la pasada, total, es puta. En la narración se cuenta que citaron a todas las mujeres que en la historia habían detenido a los conquistadores, que habían hecho de su cuerpo un campo de batalla, un medio de dominación, un arma; mujeres que habían derrotado a seres horribles y detestados con sus caricias heroicas y que habían sacrificado su castidad a la venganza y la abnegación (página 53).
Encuentro súper llamativo lo progresista que suena la primera parte de la argumentación —suena casi a Judith Butler—: el cuerpo como bastión de resistencia, campo de batalla, dispositivo de poder y arma. Todo esto contrasta con lo reaccionaria que suena la segunda parte: caricias heroicas, abnegación y castidad como ofrenda sacrificial.

