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sábado, 17 de octubre de 2026

Maupassant en Chile (II)

Mi momento Maupassant, que a la vez es un momento chileno, se alarga y se alarga y esta vez pienso versar sobre la famosa señorita Bola de Sebo. Como se sabe, la novelita no tarda en arrancar en un carruaje cuyos pasajeros son principalmente gente respetable que desprecia a nuestra heroína por ser puta. Y bueno, el viaje es lento, avanza a rueda de carreta. Y nadie lleva su cocaví. Tampoco se vislumbran servicentros ni restaurantes de carretera, así que la gente bien va hambrienta y de mal humor. Dije nadie lleva cocaví, pero la verdad es que Bola de Sebo, prudente, sí lleva un refrigerio en su canasta: dos pollos enteros trozados y conservados en gelatina; patés; panes régence; cuatro botellas de burdeos; foie gras; paté de pajaritos; lengua ahumada; peras de Crassane; queso Pont-l’Évêque; petits-fours y pepinillos y cebollas en escabeche. Bola de Sebo, muy empática, comparte lo suyo con los burgueses. Hecha esta introducción, pongo ojo en la siguiente frase sobre los gustos femeninos, que recorto de la versión de editorial Nascimento (1972):

Creo que al leer Bola de Sebo se impone el enfoque de género. Es más, tengo la ridícula idea de que, más que leerla con enfoque de género, es el propio enfoque de género el que lo lee a uno: simplemente no se puede dejar pasar esta generalización sobre las mujeres, prácticamente salta de la página de tan extraña y sugerente. ¿Qué quiere decir aquello de adorar los excitantes? Al principio tuve la vaga sospecha de algo erótico, pero investigando aprendo que, en jerga de la cocina francesa, se nombra así a los pickles y a otros condimentos fuertes. Bueno, todo en orden hasta que comparo con la versión de la Gran Biblioteca Soluciones Escolares (1983):   

¿Lo crudo? ¿Y qué pasó con lo excitante? ¿Qué tiene que ver? Claro, los pepinillos y las cebollas en escabeche están crudos. Pero, ¿por qué esta traducción se aparta tanto de la otra? ¿Serán sinónimos, en francés culinario, crudo y excitante? Perplejidad.

Esta vez decidí consultar el original, donde se lee:   

Boule de Suif, comme toutes les femmes, adorant les crudités.

Sin saber francés, creo que la línea queda súper clara con el dato de que crudités es otra expresión en jerga culinaria, que significa verduras crudas. Simples verduras, ni excitantes ni pickles. Parece que la traducción de Soluciones Escolares andaría más cerca del sentido original. Como sea, varias preguntas quedan en el aire. ¿Qué extraño prejuicio sobre las mujeres es este de la afición a las verduras crudas? ¿No se supone que los narradores del naturalismo eran objetivos como científicos describiendo un experimento? ¿Es algo que tiene que ver con que las mujeres se cuidarían de engordar? ¿Se trata entonces de una ironía gordofóbica contra nuestra heroína? ¿Era más rellenito o más delgado el canon de belleza impuesto a las mujeres de esa época? ¿Había acaso un canon especial para las putas?     

jueves, 15 de octubre de 2026

Maupassant en Chile (I)


Estoy atravesando un período Maupassant.

Leo, pues, el cuento En el mar, en la traducción de Andrés Bello (Ximena Garcés Barros, 1982), que comparo con la traducción de Quimantú (no atribuida, 1973). Dejo intencionalmente fuera cierta información y esbozo su argumento:

Durante una tempestad, un pescador del Canal de la Mancha queda con el brazo atrapado entre un mástil (cuyo nombre marinero omito) y una soga (cuyo nombre marinero también omito). Su hermano, capitán del barco, se niega a cortarla porque, si lo hace, las redes se hundirán en el mar y estas valen 1.500 francos. Tras ciertas maniobras náuticas, finalmente consiguen liberarlo, pero el brazo ya está destrozado. Los marineros le prestan los primeros auxilios: le hacen un torniquete con una cuerda y le echan agua salada en la herida. Al día siguiente, para prevenir la gangrena, el herido no encuentra nada mejor que amputarse el brazo con sus propias manos. Llama la atención su entereza: no chilla ni se lamenta, sino que se queda sentado en cubierta, sobre las velas plegadas, pensativo. De regreso al puerto, recupera el brazo que había guardado a bordo y manda construir un pequeño ataúd. La tripulación asiste al funeral; el sacristán lleva el cadáver bajo la axila. En adelante, cada vez que le preguntan por el accidente, el manco repite que su hermano prefirió la red antes que su integridad.

Di por supuesto desde el principio que las traducciones serían diferentes (circunstancia que habilita la comparación); lo que no esperaba era encontrar un pasaje en el que ambas traducciones sacaran chispas de tan contrapuestas. El pasaje aparece después de que el menor de los Javel se corta el brazo. Ocurre que, contra la propuesta de su hermano de tirar el brazo por la borda, decide conservarlo. A un marinero se le ocurre guardarlo en un barril de salmuera, tal como se hace con el pescado. A todos les parece una buena idea y siguen echando pescados sobre la extremidad amputada. Entonces, uno de los marineros hace un chiste y el narrador describe el efecto que produce en la tripulación:

En la traducción de Andrés Bello:

—Siempre que no lo rematemos con la pesca.

Y todos rieron, incluso los dos Javel.

En la traducción de Quimantú:

—Podríamos subastarlo con lo demás.

Y todo el mundo rió, excepto los dos Javel.

Me tomó un ratito descubrir cuál de las dos traducciones era la infiel. No revelaré los resultados de la pesquisa, pues estoy casi seguro de que quien se interese obtendrá una pequeña alegría investigando por su cuenta. Además, la fidelidad a la letra no es determinante para los fines —menos claros, me temo— a los que quiero encaminar este texto.

Alone y Jobet

Antes de seguir, quiero hacer una escala en la crítica nacional. En verdad todo es nacional aquí, porque mi momento Maupassant es, más precisamente, sobre Maupassant en Chile, sobre leer lo que queda de las ruinas de mi biblioteca, en casa de mis padres, en el campo, en el que viene siendo el peor año de mi vida. Todo es chileno acá. Pero en fin, partamos por Alone que, en su prólogo para la antología de Andrés Bello, cita a Stefan Zweig: Maupassant posee un sentido de la medida casi sobrenatural. Con diez rasgos crea un tipo… Cada una de sus líneas es concisa e inmutable. A su vez, Jorge Jobet, en el prólogo de la edición de Quimantú, señala: Maupassant era un trabajador metódico y responsable (…) Apenas una que otra tachadura recarga sus originales, hecho que revela la acuciosidad que ponía en su labor y la posesión previa del tema respectivo. En pocas palabras está definido el personaje y descrita la escena.

Se aprecia, pues, una gran coincidencia entre los prologuistas respecto a la economía de medios, es decir, de palabras, como un rasgo digno de admiración en el autor. De lo anterior se sigue que, en el universo maupassantiano, cada palabra cuenta. Además, al ser muy breves sus trabajos, cada palabra representa un porcentaje bastante importante de cada trabajo. Tal vez sea un error, pero igual diría que es como si una palabra en un cuento de Maupassant tuviera más significado que una palabra en Madame Bovary.

Análisis pseudoformal

La discrepancia entre las traducciones, sea cual sea la fiel, invita a plantearse algunas disyuntivas:

a) ¿El chiste es el de vender el brazo junto con los pescados o el de no hacerlo?

b) ¿Que toda la tripulación se ría del chiste o que se ría toda menos los hermanos Javel?

c) Por último, supongamos que le preguntáramos al fantasma de Maupassant —que obviamente no recuerda el cuento porque lo escribió hace mucho— cómo quedaría mejor su obra: ¿qué esperaríamos escuchar?

Lo divertido de responder preguntas como estas, creo, radica en que cualquier respuesta que demos (o que dé el fantasma de Maupassant, si saliera bien lo de la ouija) se fundará en una pequeña teoría literaria sobre el cuento que quisiéramos: el cuento más fiel al espíritu del autor, el más conforme al gusto del propio, el más coherente con el conjunto de la obra, el más cercano a los postulados de la escuela naturalista, el más políticamente incorrecto, etcétera.

A mí me gusta la broma de la traducción de Quimantú (Podríamos subastarlo con lo demás) porque me parece más cruel. Prefiero, en cambio, la reacción de la traducción de Andrés Bello (Y todos rieron, incluso los dos Javel), no solo porque reírse de la propia desgracia me parece una actitud estupenda, sino también porque la risa compartida de los hermanos —que, por supuesto, serían dos risas completamente diferentes— añade al texto capas de sentido, contradicciones y problemas que la alternativa del silencio compartido —dos silencios parecidos como hermanos— no aportaría ni por lejos.

sábado, 5 de septiembre de 2026

Guaguas rusas y laucha gringa

Este recorte es de Diario de un escritor de F.M. Dostoyevsky [sic], en la traducción del misterioso P. Shostakovsky (su nombre encabeza página por media del libro). Como mi ejemplar se le han caído las primeras hojas, he averiguado que apareció en Santiago, por Editorial del Pacífico, en 1975. Atención con la última línea: 

¡Guaguas! No bebés. No niños pequeños. Guaguas, del aymara wawa. Guaguas, como se dice en Chile, no en español latinoamericano de doblaje de Netflix. 

En un espíritu afín, este otro recorte de Los Malditos y los Bellos, como traduce María Angélica Grau la novela The Beautiful and Damned de Fitzgerald. El libro lo publicó Zig-Zag en 1970.   


Copio del Diccionario de americanismos:
 
laucha. I. (Del map. laucha o llaucha). 
1. f. Pe:S, Bo, Ch, Py, Ar, Ur. Ratón, especialmente pequeño. 

En síntesis, estas estupendas traducciones locales proponen: 

ребёнок         =         guagua
mice               =         laucha

Solo me resta agregar:❤️

P.D.: Escribiendo esto me entero que no existen emojis ni de la wiphala aymara ni de la bandera mapuche más famosa. ¡Un escándalo! ¡Con lo lindas y coloridas que son! 😡

Maupassant en Chile (III)

Dos apuntes sobre política y biopolítica en Bola de Sebo (Soluciones Escolares, Santiago, 1995). -Cornudet es el personaje izquierdista de ...