miércoles, 12 de agosto de 2026

La ley de Teitelboim o la superioridad moral y/o intelectual como arma

 

A partir de declaraciones de Volodia Teitelboim puede sintetizarse una suerte de axioma según el cual las personas de derecha o son malas o son tontas. De ello se desprende, por oposición, que las de izquierda seríamos o buenas o inteligentes.

Resulta concebible, además, que dichos atributos —mala, tonta, buena e inteligente— se den en forma copulativa. Simplificando un tanto las cosas, podríamos identificar las siguientes combinaciones:

1. Persona de derecha

1.1. Mala y tonta: gorila fascista.

1.2. Mala e inteligente: sociópata del Departamento de Inteligencia.

1.3. Buena y tonta: lacayo patronal pobre de espíritu.

2. Persona de izquierda

2.1. Buena e inteligente: paladín del pueblo.

2.2. Buena y tonta: militante de pocas luces.

2.3. Mala e inteligente: estratega revolucionario comedor de guaguas.

Como se aprecia, de acuerdo con la que llamaremos Ley de Teitelboim, tanto las personas de izquierda como las de derecha podrían llegar a ser buenas y tontas o malas e inteligentes. Se distinguirían, sin embargo, en que solo las primeras podrían alcanzar el colmo de la virtud, es decir, ser buenas e inteligentes, mientras que ser malas y, además, tontas estaría reservado exclusivamente a las de derecha.

De lo anterior se desprende que tenemos tres categorías posibles para cada bando. Si cada una de las categorías de izquierda puede enfrentarse con cada una de las categorías de derecha, obtenemos nueve escenarios posibles. La ventaja de este procedimiento es que permite sustituir una discusión política, que suele ser bastante desagradable, por una operación matemática de relativa sencillez.

La utilidad de la Ley de Teitelboim radica precisamente en que permite predecir el triunfo moral y/o intelectual de la izquierda sobre la derecha en seis de los nueve escenarios posibles, con dos empates y una sola derrota, asumiendo que la bondad, en tanto virtud, prevalece sobre la inteligencia:

Izquierda

    Derecha

    Resultado

1. Buena e inteligente

    Mala y tonta

    Izquierda

2. Buena e inteligente

    Mala e inteligente

    Izquierda

3. Buena e inteligente

    Buena y tonta

    Izquierda

4. Buena y tonta

    Mala y tonta

    Izquierda

5. Buena y tonta

    Mala e inteligente

    Izquierda

6. Buena y tonta

    Buena y tonta

    Empate

7. Mala e inteligente

    Mala y tonta

    Izquierda

8. Mala e inteligente

    Mala e inteligente

    Empate

9. Mala e inteligente

    Buena y tonta

    Derecha

Tenemos, por lo tanto, una tasa de victoria de dos tercios para la izquierda. No parece necesario efectuar mayores cálculos para comprender que se trata de una ventaja considerable, aunque sería irresponsable descartar la posibilidad de que en un futuro estudio aparezcan factores que modifiquen estos resultados, como el clima, la abstención electoral o que el adversario, contra todo pronóstico, resulte ser simpático.

Estimamos que conocer las implicancias de la Ley de Teitelboim permitirá a los cuadros revolucionarios afrontar en forma más efectiva la lucha discursiva en asambleas, concentraciones, reuniones familiares, de camaradería y, sobre todo, en las redes sociales. Ante la aparición de un adversario que sostenga una opinión contraria, bastará determinar a cuál de las tres categorías pertenece para saber, con un grado razonable de anticipación, quién se impondrá.

Finalmente, llamamos la atención sobre la relativa esterilidad de emplear adjetivos calificativos como si fueran trincheras y municiones. ¿Qué seguirá a continuación? ¿Decirles que además son feos Sinceramente creemos que se hace necesario emplear otros métodos si lo que queremos es aplastar a nuestros enemigos como cucarachas.

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